Sobre la ruta
El Carrascal de Villarroya, una amplia extensión de encinar que ocupa 264,4 hectáreas, se levanta en el lado sur de la Sierra de Yerga. En el pasado, cuando las cañadas, el ganado y las dehesas eran una imagen común, este tipo de vegetación se sucedía por todo el valle del Ebro y por los sectores planos de la montaña más mediterránea. El carrascal de Villarroya, en cambio, es uno de los pocos remanentes que existen de esas dehesas y quizás el más hermoso y mejor preservado de La Rioja.
Árboles repletos de historia, varios de los cuales aún guardan marcas de esos tiempos pasados, como los huecos en los troncos que ennegrecieron a causa de las fogatas que dentro de ellos encendían los pastores para calentarse, o las formas retorcidas y alambicadas de sus ramas después.
Tiene un Área Recreativa con un gran laberinto y zona de juegos para los más pequeños.
Ruta Carrascal de Villarroya
Qué ver de cada parada
Vista panorámica de las sierras del sureste riojano.
Árbol monumental que simboliza la fortaleza del bosque.
Paneles que explican la vegetación y fauna del entorno.